Durante los pasados meses, me ha tocado trabajar con parte de la segunda y tercera entrega de la colección. Ha sido para mi un recorrido fascinante entrar en contacto con documentos que más allá de hablar de la figura de Juan Mari Brás, hablan de nuestra historia. Hablan de hitos, circunstancias, conflictos y procesos políticos que han sostenido de una forma u otra la lucha por la independencia de Puerto Rico, la integridad de nuestro territorio y la afirmación de nuestra identidad nacional. Procesos que de alguna manera por más que se haya escrito o discutido sobre ellos, yacen bajo cierto silencio dentro de nuestra llamada “historia oficial”.  

Para el antropólogo e intelectual haitiano Michel-Rolph Trouillot lo decible, lo narrado y hasta el propio hecho en sí queda relegado al lugar de la insuficiencia si no se toma en cuenta el silencio. Si no se considera lo que se halla cifrado en la materialidad y la experiencia que producen los procesos socio-históricos. Trouillot parece conferir la narración de la Historia a un lugar equívoco que no puede concebirse sin solapas, donde quienes actúan y narran se superponen en el tiempo. Mucho menos puede concebirse la historia sin reconocer el poder que la funda, la regenera o la transforma. Un poder que se desencadena en una multiplicidad de silencios.  

Según Trouillot, los silencios entran en el proceso de producción histórica en cuatro momentos cruciales: el de la creación del hecho (que conlleva la elaboración de las fuentes); el del ensamblaje de los hechos (que trabaja la construcción de los archivos), el de la recuperación del hecho (que constituye las narraciones); y el de la importancia retrospectiva (que trabaja la composición de la Historia en última instancia). (Trouillot, Silenciando el pasado, P. 23) 

Cada momento supone sus vueltas al momento fundante que no deja de relacionarse con el presente por lo que estos momentos trascienden la sucesión cronológica. Nos dirá:  …el pasado no existe independientemente del presente. De hecho, el pasado es solo pasado porque hay un presente, de igual modo que puedo señalar algo allí solo porque estoy aquí. Pero nada está consustancialmente allí o aquí. En ese sentido, el pasado no tiene contenido. El pasado -o más correctamente, lo pasado- es una posición.          

(Trouillot, Silenciando el pasado, P. 13) 

Es pues desde esta posición que nos ubicamos en la Biblioteca y Hemeroteca Puertorriqueña para la construcción de este archivo. Primero desde la limpieza y las medidas para su preservación, la organización cronológica o temática y su descripción, para que quienes investiguen puedan recuperar y atribuir la retrospección, juicio o mirada necesaria a esta materialidad histórica.  

Los documentos trabajados al momento se ubican en el periodo entre 1952, año de la fundación del ELA, y el año 2010, fecha de fallecimiento de Juan Mari Brás. A través de ellos es posible percibir la transfiguración de la subjetividad política de Mari Brás, quien emergió como líder político en el periodo de la posguerra, es decir, en el periodo de la guerra fría y la intensidad de las luchas anticoloniales. Los documentos hallados presentan la transformación de su militancia a partir del surgimiento de la nueva lucha independentista a mediados de siglo XX, hasta las acciones de su activismo desde su posición como jurista y profesor de derecho.  

Aunque en su defensa de la nacionalidad y el patriotismo, aún resonaban voces de antaño, su renuncia a la ciudadanía estadounidense fue un ejercicio que, a mi entender, sublimó las pasiones políticas de mediados de siglo y acompasó las dinámicas técnicas y estéticas de la política de la década de los ‘90. Valga mencionar la argumentación de Noel Colón Martínez en un memorándum dirigido a Alejandro Torres ante la propuesta de Fufi Santori, de convocar a quemar en un inicio los pasaportes estadounidenses en la plaza de Lares como parte del Tercer Encuentro Hostosiano de 1993. Este documento pueden hallarlo en la colección. 

Dentro del contenido de esta, se encuentra correspondencia, conferencias, borradores, discursos, ponencias, registros, notas, libretas, agendas, documentos desclasificados del gobierno federal y estatal, fotos, ensayos y monografías, recortes de noticias de procesos de lucha casi en su totalidad, seminarios, periódicos y revistas locales e internacionales, serigrafías, entre otros. 

Puedo destacar entre estos documentos los siguientes: dentro de la caja de Ciudadanía, los documentos del viaje a Venezuela tras la renuncia; dentro de la caja concerniente a la ONU, un sinnúmero de telegramas y cartas desclasificadas de los años 1966 a 1967 que giran en torno al recién creado Comité Especial de Descolonización o como también se le llamó el “Comité de los 24”. Este muestra las gestiones realizadas por parte del gobierno de los Estados Unidos para impedir a través de su Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia y su delegación a la ONU, que el caso de PR no pasara a considerarse en asamblea. Esto en colaboración con Luis Muñoz Marín, quien fuera senador para ese entonces, Roberto Sánchez Vilella siendo gobernador, y Jaime Benítez, ex-presidente de la UPR. Dentro de la caja de Santiago Mari Pesquera, puedo destacar la sobrecogedora cantidad de condolencias recibidas por diversos medios tras su asesinato, tanto de miembros de la izquierda revolucionaria como el mensaje de Lolita Lebrón enviado desde la cárcel y la carta de Rafael Cancel Miranda, como también de personas de todas las ideologías y funcionarios de diversos partidos políticos, muchas de estas enviadas en su sobre de manera anónima.  

 Entre otros documentos misceláneos pueden hallarse: el plan de lucha contra la marina en Vieques del ‘79 junto a su cobertura mediática; correspondencia y noticias en torno a la participación de Mari Brás en el primer Tribunal Rusell latinoamericano en el que participó junto a Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Ernesto Cardenal, Juan Bosch y otros; también se encuentra el  “Proyecto del programa político militar del Ejército Popular Boricua’ tras la caída del muro de Berlín y la transformación de la geopolítica internacional. Al momento, estos han sido algunos de los documentos hallados, solo algunos. 

La gesta política de Juan Mari Brás fue una extensa e intensa y los documentos dan testimonio de un periodo de tiempo en el que quienes lucharon pudieron ver la viabilidad de la independencia a través de diversos momentos y escenarios oportunos. Hoy la lucha parece encarnarse en propuestas concretas de país que exceden las condiciones políticas, pero que sabemos, necesitan atenderse.  

Les exhortamos a visitar y consultar esta colección que reta silencios y nos permite pensar e imaginar otros futuros posibles desde lo vivido.